martes, 20 de noviembre de 2012

Primer modelado del pino de Monterrey... una chapuza

Hace un tiempo había efectuado una limpieza de acículas al Pinus radiata (pino de Monterrey) que durante tantos años ha acompañado mis idas y venidas en esta afición al bonsái, por lo que se ha convertido en un compañero sin mucho futuro, pero con mucho pasado, por lo que, aunque nunca llegue a ser un gran árbol, es mi deseo permanezca en mi terraza.
 
Precisamente era el pino al que pertenecía esta bonita corteza que ya había publicado en varias ocasiones
 


El estado anterior a la limpieza de acículas era el siguiente



Las acículas las corto, dejando pocas en las zonas más fuertes, aunque en esta ocasión no corté demasiadas en todo el árbol, ya que realicé la limpieza un poco tarde, y no quería debilitar al paciente. Después de este trabajo de mantenimiento y a ratos perdidos durante una semana más o menos me fui dedicando a efectuar un trabajo de formación que nunca había llevado a cabo con cierta seriedad, tomando las cosas con calma e intentando estudiar la colocación de las ramas y ramitas para ir mejorando la estructura del árbol (no me gusta llamarlo bonsái, todo lo más es un proyecto a largo plazo).
 
Soy consciente de que este trabajo de primera formación es muy criticable... de donde no hay no se puede quitar... y no me refiero sólo al árbol, sino a mi mismo. Por eso, después de mostrar las fotografías intentaré hacer un ejercicio de autocrítica que, aprovechando, me va a servir para exponer el camino por el que creo debe ir el pino en los próximos años. Sin más ahí queda la chapuza
 
 
Frente
 


Vistas laterales





Trasera




Desde luego las críticas serán bien recibidas y, como muestra, ahí van unas cuantas que se me ocurren:
 
Lo primero que salta a la vista es el alambre de aluminio, que es lo que tenía en aquel momento. Además, así hace juego con los vasos de yogur empleados como cestillas de abono...
 
El pino concentraba la poca ramificación que tiene en la punta de las ramas. Realmente no se podó en absoluto, e intenté aprovechar lo que había para dar una cierta sensación de profundidad y de ramas un poco llenas de verde. No lo conseguí, pero espero que en primavera, cuando brote tenga otro aspecto.
 
Debía haber bajado más alguna de las ramas. En las principales usé tensores. Como son ramas viejas (un cuarto de siglo en maceta) no quise forzarlas demasiado en este momento, sólo separarlas para que la luz pueda llegar a todos los brotes.
 
El ápice tengo que alambrarlo y modelarlo, pero hay tiempo. Durante cinco o seis años permanecerá en la misma maceta, por lo que los trabajos se pueden realizar en varias etapas, sin forzar. Prefiero esperar un par de años a perder alguna rama.
 
Las ramas principales no tienen apenas movimiento. En proximos años intentaré doblarlas ligeramente, ya protegidas con rafia y con cuidado.
 
Tampoco las ramas principales tienen ramificación en la zona más próxima al tronco. Como no van a brotar y un injerto de brotes del propio árbol tendría un resultado incierto y creo que peligroso por el grosor de corteza que tendría que retirar, intentaré solucionarlo dentro de un par de años con la adquisición de unos plantones de la misma especie que servirán para injertos, más seguros para el árbol y para la viabilidad del injerto, pues se alimentarán de sus propias raíces. Los lugares en que creo serían necesarios son los siguientes
 



Como digo, es un proyecto a largo plazo. Hasta dentro de unos cinco años no lo transplantaré, por lo que podré efectuar trabajos, como injertos o doblado de ramas, con mayor seguridad para el árbol. Con eso no llegará a ser un gran árbol, pero sí un árbol especial para mí y con el que seguro disfrutaré que al final es lo que cuenta en esta afición.
 
Veremos si en unos cuantos años puede ir evolucionando hasta conseguir algo medianamente decente, pero siempre teniendo en cuenta que
 
CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES PURA COINCIDENCIA
 

Un saludo