miércoles, 21 de marzo de 2012

Un proyecto de aligustre (creo que en buen camino)

Este proyecto es un Ligustrum ovalifolium (aligustre de California) de los históricos, es decir, de aquellos que todavía sobreviven de unos lejanos tiempos de afición.

Lo había comprado en unos grandes almacenes por el año 1988 como ornamental, un simple palo bifurcado en la parte superior. Gracias a mis grandes conocimientos sobre el tema (y que es duro como el demonio), logré plantarlo en una maceta y arreglar la bifurcación de las dos ramas dejando sólo una. Sólo tuve que lamentar que retiró la savia en la parte del tronco correspondiente a esa rama, quedando medio tronco muerto y una oquedad que todavía se conserva.

Plantado en una maceta de cultivo y abandonado a su suerte durante años, la primera imagen que tengo de él data de julio de 2007, cuando estaba dejando que se desarrollase, sobre todo una rama inferior, cercana al nebari, para intentar cerrar la herida.



En febrero de 2009, con una pequeña formación para definir las ramas y una maceta pequeña, pequeña.


Y en diciembre del mismo año, con mi ayudante preferido


El año 2010 lo defolié una vez, con gran miedo pues no sabía como reaccionaría, pero fue un éxito, con nuevos brotes y tamaño de hoja más pequeño. Así estaba en febrero de 2011


Tengo que decir que normalmente y a pesar de las bajas temperaturas invernales, se comporta como semicaduco, pues pierde sólo parte de las hojas, manteniendo las otras hasta la nueva brotación. La maceta, como veis, sigue siendo la misma, pues no me planteé conseguir otra.

En noviembre de 2011


Después de una pequeña poda sobre todo de puntas de ramas y alambrado de otras para aumentar la anchura de la copa quedó así


El nebari no está muy mal


Y, finalmente el transplante a una maceta mayor y creo que más apropiada. Primero la parte trasera


Lateral, donde se aprecia perfectamente la cicatriz y hueco en el tronco provocada por el corte de la rama hace veinticuatro años


Y el frente


Este año irá encaminado, mediante abonado y defoliado a crear una ramificación fina, pues ahora mismo, aún después de tantos años de no saber hacer, es sólo un proyecto.

Resulta curioso que un esqueje de este arbolito, plantado hace unos quince o dieciséis años en el suelo volviera otra vez a la maceta, un poco más grueso que el árbol padre. Alguna vez saldrán de ambos sendos bonsáis (si soy capaz).





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